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miércoles, 19 de agosto de 2020

 

Cuentos de Espanto y Brincos

El barrio también tiene sus Creencias, Costumbres y sus cuentos de miedos: Leyendas de espantos, aparecido, los Seretones, el lucio, la llorona, Piora y tantas otras costumbres y creencias

  La ausencia de alumbrado público y la existencia de algunos terrenos o solares baldíos en el barrio Curazaito como en cualquier barrio o población de Venezuela se confabularon para dar rienda suelta  a relatos y cuentos de apariciones de fantasmas, espantos, seretones, duendes, lucios y tantos otros que la imaginación popular ha consolidado como leyendas y que se transmiten de generación en generación. Si a esto le agregamos que el miedo siempre se ha utilizado como un sistema de control y que desde niños nos han atemorizado e inculcado el temor a la oscuridad, a lo desconocido y tantas otras cosas como por ejemplo: si no comes te va a comer el coco. El señor te va a llevar en el saco, ay viene el loco, todo esto nos condiciona desde muy temprano a recelar, a temer y a curiosear sobre las costumbres y relatos existentes.

A inicios o primeros años de la década de los años 60 fueron muchas las familias completas procedente de la sierra que huyendo de las actividades desarrolladas por el movimiento guerrillero que se había establecido en los distintos caseríos y pueblos de la sierra falconiana y las posteriores acciones militares para combatirlos, produjeron un desplazamiento a estados y ciudades cercanas siendo Coro  y Curazaito el barrio de mayor concentración de familias serranas motivado a la existencia de parientes y familiares ya radicados desde hacía algún tiempo y que les brindaron ayuda al establecerse.

Estas familias aparte de los distintos y variados  trabajo que desarrollaron para salir adelante, nos trajeron de la sierra sus historias, leyendas, mitos, costumbres y tradiciones que se sumaron y enriquecieron las ya existentes en la memoria popular

Era común ver todas las tardes al ocultarse el sol a los largo de las calles del barrio a familias completas sentadas al frente de sus casas alrededor de una persona mayor casi siempre en camisilla, con su silla recostada a la pared disfrutando de un pocillo de cache (pocillo de peltre) compartiendo unas Urupaguas, un gofio, paledonia mancarrón o un pedazo de pan dulce contando historias de encantos, duendes, o de personas que habían nacidos ENMANTILLADOS y poseían el don de ver los muerto o a personas próximas a morirse que andaban desandando.

Los muchachos le pedíamos que nos contara sus experiencias con muertos y aparecidos, y a pesar del miedo que nos producían al dirigirnos a la casa y al ir a dormir nos encantaban las leyendas como la de las bolas de fuego, la llorona, la sayona, María Lionza. El muerto sin cabeza, o jinete sin cabeza, la mujer bellísima que pedía la cola a los choferes y cuando este empezaba a coquetear se transformaba, los cuentos de Teo Borregales sus monedas y el pacto con María Lionza, y los distintos cuentos en los diferentes pueblos de la sierra  con sus duendes encantamientos,

En el barrio fueron varios los vecinos a quienes se les atribuía la práctica de brujerías o los que se señalaban como lucios o seretones a los que había que determinar el sitio donde se transformaban y  guardaban la ropa para quemarla que era la forma de capturarlos

Había muchos mitos y creencias sobre el comportamiento de los animales, así cuando en la noche se escuchaba el ruido o canto que emitían la bandada de Daras  que volaban sobre el barrio se acostumbraba a gritarles: El coño de tu madre por la creencia de que su canto anuncia la muerte.

Igualmente se le tenía pavor y respeto a las mariposa negras de tamaño grande que por época de lluvia aparecían por cantidades y se posaban en alguna parte de las paredes o frentes de las casas ya que se decían que anunciaban muerte y a nosotros los muchachos nos amenazaban que si la matábamos se nos moría la mamá.

 En las casas para contrarrestar las malas influencias en el hogar se utilizaban distintos talismanes y protecciones como estampas y oraciones religiosas, pencas de sábila unidas con cinta y lazo rojo, diferentes plantas a la entrada, entre tantas cosas,  a los niños se les protegía del mal de ojo colocando una peonía o azabache como pulsera en la muñeca o en el tobillo.

También existieron en el barrio algunas calles, esquinas, residencias o terrenos y construcciones abandonadas  donde en algún momento ocurrieron hechos que involucraron la muerte trágica de personas y que se comentaba que en esos sitios espantaban

Una de los cuentos o leyenda más popular en los distintos barrios de Coro era el del jinete sin cabeza o  la mujer sin cabeza que decían salía del antiguo o viejo cementerio del sector San Nicolás.

En Curazaito estando yo muy chico recuerdo un cuento de una vecina que tenía fama de averiguadora y conocía la historia  a cada uno de los vecinos de su cuadra por cuanto en las noches cuando ya todo el mundo se recogía, apagaban las luces y se disponían a dormir esta señora que era una fumadora empedernida desde su ventana entreabierta fumando con la candela para adentro para no ser detectada se dedicaba a observar los movimientos en las casas vecinas, quien entraba y quién salía sobre todo en las casas donde vivían mujeres solas, en una oportunidad ya bien entrada la noche o de madrugada, los vecinos fueron despertado por un escándalo y gritos en casa de esa señora y los vecinos más cercanos acudieron a ver qué pasaba y a prestar ayuda y encontraron que la señora yacía en el piso  desmayada y pálida, la hija y los nietos trataban de reanimarla dándole a oler alcoholado amoniaco y abanicándole aire.

Contaban las personas mayores que cuando vuelve en sí, casi sin poder emitir palabras y tocándose el pecho desesperadamente logra comunicar que se había tragado el cigarro prendido cuando vio que por el centro de la calle venia un señor en un caballo y que a medida que se acercaba aumentaba en tamaño y que lo último que logró ver fue que el hombre o jinete vestido de blanco no tenía cabezas, esta historia por un buen tiempo logró que los muchachos por lo menos lo de esa cuadra nos recogiéramos temprano.

Rafael Lara.

Imágenes de internet - google montaje solo como referencia al tema.




martes, 21 de julio de 2020

Imágenes editadas como referencias: tomadas de internet, Google,facebook de Pedro Cordova,y foto propia


La educación en el barrio, La Escuelita de Pastora y el grupo Escolar Juan Crisóstomo Falcón

“La Escuelita de la señora Pastora” era una pequeña escuela situada en la calle Democracia en los límites del barrio entre las calles Federación y Colón  donde la muchachada del barrio Curazaito acudimos en nuestros primeros años de edad escolar a recibir las primeras enseñanzas

Funcionaba en la amplia sala de la casa de habitación de la señora Pastora quien vivía con su hijo Hernán, esta casa también tenía entrada por la calle El Sur que tambien era utilizada para ingresar al salón de clase.

Fue en esta escuelita donde la mayoría de los muchachos del barrio entrados ya en edad escolar incluyéndome asistíamos a recibir nuestras primeras enseñanzas.

La señora pastora o maestra Pastora como todas las maestra de la época utilizaba una larga y gruesa regla que la hacía ver de carácter fuerte, pero realmente lo fuerte de ella era el empeño y el interés por enseñar a leer a cada uno de los alumnos a quienes trataba de manera cariñosa y amorosa.

No recuerdo el nombre de la cartilla o libro que utilizamos para aprender las primeras letras y deletrear, aunque me viene a la mente Mi Libro Primario como el nombre, creo que así se llamaba, pero si recuerdo las lecciones de las primeras páginas que nos hacía deletrear, repetir y hacer planas en la casa como tarea:

“Ma- mà,  mi-mà-mà-me-ama, amo-a-mi-ma-mà, mi ma-mà-me-mi-ma”.

A medida que avanzabas en el aprendizaje del abecedario y el deletrear de sílabas , avanzabas varias hojas o páginas del libro hasta llegar a la pagina que te ponía a leer corrido que indicaba que ya estabas adelantado y pasabas de grado listo a ingresar a las escuelas públicas oficiales:

“Roque, Roque, mi casa se quema, como se quema, si se quema, Roque corrió”.

En otro punto del barrio también existía la Escuela Concentración Lucas Adames y los centros cívicos donde enseñaban oficios como albañilería, carpintería entre otros y costura, cocina y otro dirigido a las niñas y jóvenes

Al pasar de segundo a tercer grado en la escuelita de la señora Pastora ingreso a estudiar tercer grado en el “Grupo Escolar Juan Crisóstomo Falcón” donde la directora era la maestra Elba Medina de Ruiz y el personal docente que le acompañaba era reconocido como grandes educadores por la calidad de sus enseñanzas que les valió ganarse el cariño de alumnos, padres y representantes, entre los que recuerdo: La maestra Rita, La Maestra Estilita de Mavares, El profesor Arrieta y la maestra Carmen de Núñez.quienes conformaba un temido jurado en epoca de examenes.

A parte de disfrutar de los juegos y diversiones en el patio durante la hora del recreo, recuerdo los actos culturales que se realizaban en el amplio auditórium de la institución, con el toque de nacionalismo que era propio de la época exaltando la música, los símbolos y valores patrios 

Disfrutamos del vaso de leche que a media mañana diariamente era repartido en cada aula de clase de pupitre en pupitre por la señora Aurora y a la hora de salida el servicio de comedor escolar.

Gracias a las primeras luces recibidas en estas y las distintas escuelas en los diferentes barrios y urbanizaciones en la ciudad de Coro son muchos los profesionales hombres y mujeres que hoy en distintas partes del país y en diferentes países han formado respetuosas familias y prestan servicios en las diferentes áreas y profesiones a las que se dedicaron.
Rafael Lara
Lararaf@gmail.com


viernes, 10 de julio de 2020

Los Vendedores Ambulantes, Pregoneros y Personajes populares del barrio


Los vendedores ambulantes y prestadores de servicio recorrían las calle desde muy temprano en la mañana ofreciendo su mercancía, todos  eran personajes conocidos por su jocosidad, por el sobre nombre que la gente les había colocado derivados de la mercancía que ofrecían o del oficio que desempeñaban.

Con gran respeto a sus familiares y como un pequeño homenaje al recordarlos me permito mencionar algunos personajes que con constancia, tesón y esmero en el desenvolvimiento y realización en sus labores contribuyeron a mejorar la calidad de vida de los habitantes del barrio así como a criar y educar levantar, a sus hijos dentro de hogares respetables.

El lechero 
era un señor  llamado Víctor, pero todos lo conocían con el sobre nombre de quebrajacho, recorría la calle del barrio cargando un bidón y un envase metálico colgado a la cintura que le servía de medida, la gente sacaba una olla o cualquier tarro o tronche  para comprar desde medio litro, esa leche se hervía antes  de consumir.

Los Verdureros, fruteros, panaderos,  pescaderos, poleros o heladeros, conserveros, plataneros  y diversos personajes que ofrecían una variedad de productos y artículos que se desplazaban a pie o los que utilizaban cualquier medio de transporte para ese fin como bicicletas, camionetas, carruchas o carretillas.

El perfumero 
visitaba cada una de las casa ofreciendo, perfumes, agua de olor, lociones y polvos a crédito con algo de inicial y pagos semanales, con el tiempo este señor llego a ser el dueño de uno de los negocios distribuidores de discos cassette, CDs, electrodomésticos y línea blanca más importantes en coro, me refiero a Comercial La Preferida.

Los Matadores de chivos o cochinos.
Tenían días fijos a la semana, generalmente los sábados y donde las personas encargaban por anticipado la parte que les interesaba. (el espinazo, costillas, cabeza, mondongo, las vísceras o la sangre) con las que se preparaba el frito o la sangre (especie de morcilla) que se vendía por raciones de casa en casa.

Los pregoneros
voceaban por todo el centro de la calle los periódicos de la época: La Mañana, La Jornada, Médano Panorama entre otros, entre los pregonero estaba tres toletes, que también le decían la garza o garzon este vendía  periódicos y décimas  era un personaje muy popular por su estatura y contextura flaca y por la forma como  se desplazaba  por el medio de la calle con los periódicos sobre la cabeza voceando las noticia del día.

El panadero.
era un señor que llegaba tempranito al barrio con un saco al hombro con el pan de a locha ofreciendolo de casa en casa, más adelante apareció el señor Higinio que vivía en el sector jabonería y recorría los barrios repartiendo el pan en un  jeep.

Los poleros  o heladeros 
eran personas vecinos del mismo barrio o barrios vecinos que ejercían su labor empujando un carrito tocando la campana insistentemente,tambien usaban bicicleta tipo triciclo y posteriormente una camioneta adaptada con cava refrigerada, Se vendían la  marca K2 y Helados Efe con su famosa Marchantica y su música característica.

Otros vendedores ambulantes que ofrecían su mercancía casa por casa a lo largo del barrio y barrios vecinos fueron:
El sr Vidal que con un carro de mula vendía  tierra negra, recogía la basura y hasta hacia mudanzas, el camión que vendía la leña,el camión del hielo, los vendedores de conserveras con sus conservas de coco, maní o leche, los  vendedores de gofio, paledonia, mancarrón, alpargatas, escobas,

Cada cierto tiempo llegaban de Maracaibo personas que formaban equipos de ventas y ofrecían casa por casa, calle por calle las ofertas que armaban con productos de La Colgate Palmolive,  así como la venta de Mentol o pomadas milagrosas. Compraban o cambiaban oro por peluches

 Personajes populares del barrio oficios y Vivencias

Fueron tantos los vecinos, conocidos y  personas apreciadas en el barrio por los oficios que desempeñaban o actividades en las que se desenvolvian, siempre solidarios y dispuestos a colaborar y a ayudarse unos con otros que en un momento quise evadir esta parte por el temor de que se me quedase alguno por fuera, pero en los personajes que mencionaré estarán representados y homenajeados cada uno de los personajes del barrio.

Francisco Hernández de la calle Colombia (Chico El cojito) este tenía un camioncito tipo autobús con caseta de madera en el que vendía leña, carbón, hacia mudanzas y auxiliaba a los vecinos en cualquier emergencia que se le  presentara incluyendo altas horas de la noche.

Tilo Hernández,  hermano de chico vivía al final de la misma calle Colombia en la última casa antes de la quebrada de coro tenía un  corral o empaliza donde criaba Chivos, cabras y ovejas de donde a diario salía la leche que distribuía Víctor quebrajacho por las calles del barrio

 Jerónimo el policía vivía con sus padres frente a la casa de Chico Hernández y eran  muy apreciados en el barrio por su solidaridad con los vecinos

La vieja Pancha, (Vieja Por Cariño con todo respeto) todo un personaje, era partera, curandera, conversadora y peleona cuando el momento lo requería, sobre todo muy solidaria con los vecinos cercanos,

Jacobo (Mano Jaco) hijo de la vieja Pancha muy servicial y enamorado de las mujeres del barrio a las cuales  piropeaba con versos y frases que inventaba con picardía y en su media lengua,

Barbarito vivía calle El Proyecto con calle popular dueño del Bar que se conoció como el Bar de Barbarito y al frente por la misma calle popular vivía la tercera hija de la vieja pancha la señora Felipa toda una familia que gozó del aprecio y respeto de todo los habitantes del barrio.

Miguel Ortega al final de la calle el sur después de la calle El proyecto ya cercano a la quebrada de coro estaba el bar, bolo y parlante de Miguel Ortega,

En las distintas calles y esquinas del barrio existieron diferentes bodegas y pequeños anexos a la casa de habitación que vendian algún producto en especial (panelas, kerosen, verduras, granos, quesos entre otros) entre estas recuerdo a la señora Carlina Ordoñez y su bodeguita, La familia Zarraga que distribuían maíz, Bar y parlante de Los Cobis, La Bodega de Juancho, La Bodega y Bar de Luis Yugury,la bodega de Juan Colina, Los bares de Toribio y de Manuel Navarro, la refresquería de Chito Faneite, la bodega de Ana Jacinta Capielo, la bodega de Eustaquio y la de Cesar Hernández (cesar el pelón) y la bodega de Antonio Duno.

En el callejón La verdad con frente hacia la calle El progreso vivía la señora Pina Primera En el centro del solar tenía un gran horno de bahareque donde elaboraba un rico Pan de horno que por las tardes el entorno se inundaba de un agradable olor a pan horneado productos de las bandejas de pan de horno que estaban saliendo.

Al lado de Pina se situaba la casa de habitación de Braulio Faneite y María Pérez padres de Ynar Faneite ex pelotero de Las Águilas del Zulia familia muy apreciada Braulio prestaba sus servicios en el FOPE y María se dedicaba  a la elaboración y ventas de arepas peladas y piladas.

Vecinos a estos estaban: la familia de Víctor El Coco( sastre) y petra , La Familia Cachito  que se dedicaban a la compra, matanza y venta de la carne de cochino así como sus derivados en el mercado municipal y  por las tardes en la casa el crujiente chicharrón calientico.

En la esquina con la calle Colón Chito y su refresquería, la barbería de Agustín Meléndez y su esposa Regina que también hacía arepas para la venta al igual que Agustinita un poco más adelante donde tenía una bodega y su esposo era el dueño del parlante conocido como el parlante de Lino Velarde.

Al lado de Lino y Agustinita vivía el señor Conrrado Chirino este señor facilitò el trabajo de las lavanderas fabricando en el solar de su casa las bateas de concreto que sustituyeron las bateas de maderas y mejoraron los lavanderos colocándolas sobre base de bloque y concreto y cercanos a la tubería de agua recién instaladas las acometidas

Al frente de Lino y Conrrado estaba la casa de habitación de los esposos Santana. Ángel María Santana y Generosa (Ocha) con sus dos hijos Polita y Hermógenes, Ángel María era un todero muy popular  cuando no se le veía frisando el frente de una casa con cal y cagajón o pintando con cal y carburo, lo encontrabas haciendo un pozo séptico o cualquier oficio de carpintería o albañilería o plomería improvisada, pero eso no era todo también hacía de curandero, sobador y preparaba un jarabe para combatir los problemas respiratorios, de asma y de parásitos y lombrices a base de cristal de sábila,clavos de olor, canela, malagueta y cocuy serrano que el que envasaba en un litro el que tenía mucha demanda, fueron muchas las veces que yo presencie como el se dedicaba a la elaboración del mismo ya que fuimos vecinos de casa con casa,  y fueron muchas las veces que mi mamà me dejaba bajo el cuidado de ellos mientras ella se iba a trabajar.

Siendo yo apenas un niño, una noche cuando ya nos preparábamos  para dormir, lo hacía en una estera de eneas en el piso, de repente sentí un fuerte puyazo en el dedo pulgar que me hizo gritar y llorar del dolor, sentía que me corría en el brazo hacia el codo, en el acto se presentó Ángel María atraídos  por mis gritos y la desesperación de mi mamá, inmediatamente me chupó el dedo en varias oportunidades y escupía lo que extraía, saco una  tira de eneas de la estera e improvisò un torniquete por encima del codo y lo empapó en kerosén dándole instrucciones a mi mamá que no me lo quitará que durmiera con él, luego procedió a buscar qué fue lo que me pico y sacudiendo la estera cayó un alacrán el cual piso, lo tomó y me lo refregó sobre el área de la picadura.

Con relación a la picadura no ocurrió más nada no sentí más dolor ni reacción, pero en el área donde me colocó el torniquete amaneció la piel super irritada y quemada que me dejó una marca que aun se notan algunos rasgos en mi piel.

Otros personajes como la señora Eulalia que vendía pan y Kerosén, La señora Juana que vendía frutas con un baque a la cabeza en las calles de Coro, Antonio Villavicencio que vendía el cocuy que el mismo destilaba en alambique clandestinos en la vía hacia la sierra.

También recuerdo los vecinos que trabajaban en las petroleras en Punto Fijo que muy temprano en la mañana un compañero de trabajo que poseía vehículo los recogía y por la tarde los repartía.

Bueno estos son algunos de estos personajes que compartieron en el barrio, cada uno con trabajo, constancia, desarrollando su actividad aportaron al desarrollo, bienestar y calidad de vida en el barrio, a sus familiares mi respeto y que estos recuerdos sirvan de ejemplo a sus descendientes y nuevas generaciones
Rafael Lara.
lararaf@gmail.com 

sábado, 27 de junio de 2020

Vivencias, supervivencia y, Anécdotas en el barrio,


Vivencias,  supervivencia y Anécdotas en el barrio.


La Cascabel, El Policía y el Telar.

Una noche estando mi mamá embarazada de mi hermano menor,quien posteriormente nace un día 3 de abril de 1952, por lo que yo tendría a la fecha unos tres años y algunos meses, pero a pesar de mi corta edad  algunos detalles de ese momento aun perduran en algún lugar de mi mente

Mi mamà se disponía a arreglarnos para ir dormir y al mover un cartón largo recostado a la pared que usábamos como base a una estera en el piso que era nuestra cama, sintió un ruido como de una maraca  detrás del cartón que la asusto mucho, al no saber que lo producía tomo la pequeña lámpara  a kerosén  y la acerco con precaución  entre  la pared y el cartón cuando la luz ilumino por completo lo que estaba en el piso por poco el muchacho se le sale por la boca como ella decía, una enorme culebra cascabel con  doble maraca en la cola permanecía enrollada entre la pared y el cartón, desesperada nos toma por el brazo a mi hermana mayor y a mí y sale a la calle pidiendo ayuda a los vecinos.

El primero que entra a la casa fue el vecino de al lado llamado Jerónimo que era policía y al ver el tipo de culebra  y gran tamaño que esta tenia se preparo para matarla, con la ayuda de su papá  y otros vecinos que se habían hecho presente, para tal fin usaron los dos palos laterales de un telar que mamá usaba  para tejer cortes de chinela y entre dos personas procedieron a matarla, este evento movilizó a los vecinos grandes y chicos que curioseaban al frente de la casa hasta cuando  Jerónimo salió con la culebra ya muerta  colgada a uno de los extremos del palo, causò que todos salieron corriendo sin rumbo y asustados.


Posteriormente estos palos fueron quemados en la punta con la que se mato y se saco a la culebra ya que decían  que esta era una cascabel hembra y que el olor de la sangre en los palos atraería a  el macho  que debería estar cerca y por supuesto mi mamá jamas volvió a usar el telar 


El día que me llevaron preso a la comisaría del Barrio

Fue una tarde que acompañaba a mi hermana mayor a cargar agua en la pila  o pluma de Yuguri como le decíamos, se hacía una cola con las personas que iban llegando con sus latas ,tobos, ollas o cualquier perol que sirviera para llevar el agua  y se colocaban en el orden que fueran llegando hasta esperar su turno, y eso se respetaba.

Había un muchacho que era más grande y mayor que yo que tenía fama de peleón, era el guapetón del barrio y la mama no le ponía reparo, le decían CHIQUITIN ,este llego de ultimo y quiso colearse y quitar el turno a mi hermana, por lo que ella discutió y no se lo permitió enfrentándolo, en el forcejeo por ganar el chorro del tubo él retira mi lata y yo la alcé y se la descargue en la cabeza produciéndose una herida que botaba mucha sangre, salió corriendo gritando hacia su casa por lo que salió la mama a atenderlo e insultando, e inmediatamente se fue con su muchacho para la comisaria que funcionaba en una casa situada en la calle el sur entre la calle colon y la calle providencia, regresando al poco rato con un policía en su bicicleta que después de oír como se habían desarrollado los hechos, me tomo por una mano y con la otra el timón de su bicicleta y a pie nos trasladamos a la comisaria donde me sentó en una silla y él se puso a sacarle brillo a los rines de su bicicleta con jabón Bon-ami que se usaba para ese fin, allí me retuvo unas dos horas más o menos a pesar de que mamá fue a buscarme inmediatamente




jueves, 25 de junio de 2020

Las Bodegas y Los Bodegueros del Barrio




En los años correspondiente a las décadas de los años 50-60  las bodegas existían en casi todas las esquinas del barrio y en una que otra casa a lo largo de cada una de las calles del barrio, estas detallaron los productos de uso diario, algunas tenían un anexo que por las noche y fines de semanas pasaba a ser parte de los bares del barrio,

Existían las nombradas ratoneras que eran unas bodegas más pequeñas, menos surtidas que  funcionaban en una área pequeña o anexo de las casa  y también  los kioscos o gaticos que eran  anexos  fabricados  al lado de la casa o en una esquina donde se vendían algunos productos de consumo diario, refrescos, empanadas, cambures, verduras  y  otros

Eran atendidas por sus dueño que casi siempre vivían en la misma casa en la que habían acondicionado una parte de la casa o construido un local anexo para ese fin, eran personas populares y apreciadas, aunque algunos eran señalados como gruñones, pichirres o de mal carácter siempre se ganaron el aprecio de los mayores y el respeto de los muchachos que éramos los que hacíamos los mandados.

Nos motivaban con una ñapa que consistía en un pedazo de panela, un caramelo, un cambur o un pedazo de queso y también los que se la ingeniaron y colocaban UN TATURO  que consistía en un envase de cartón, un vaso, o lata que colocaban en la pared con el nombre del muchacho y por cada locha que gastábamos en la bodega nos colocaban un grano de maíz o caraota que se iban acumulando hasta tener cierta cantidad que uno llevaba la cuenta y sabía cuándo pedir contar SU TATURO ya por cada 10 o 15 granos acumulados nos daban una locha, así mientras más tiempo dejabas el taturo acumulabas más dinero, de esa manera el bodeguero contaba con la lealtad y fidelidad de cada uno de los muchachos para incrementar las ventas en su bodega.

Se encontraba casi todo, sin tener que ir al centro o al mercado, unas más surtidas y más populares que otras por la calidad de los productos y víveres que despachaban, como el buen queso, los cambures,  plátanos, verduras, variedad de granos así como otras en las que se encontraban cosas específicas, como kerosén, leña, chivo salado, jurel salado, variedad de granos, manteca, escobas, alpargatas y hasta chinchorros y los coco para las personas que se encargaban de hacer las conserva de coco mancarrón, y el majarete, entre tantas cosas

También algunas eran rechazadas por la fama de tramposo del bodeguero con el peso, por carero, por desaseado o por pájaro bravo con las damas sobre todo con las jovencitas.

Los productos como la leche y la azúcar se  vendían detalladas por cucharadas igual que  el aceite y la manteca de cochino que eran detallados por medidas utilizando un envase doble hecho de lata con una medida pequeña por un lado que valía una locha y por el otro lado una medida que era el doble que valía medio por lo que había que llevar el frasco, el bodeguero  comercializaba el aceite en latas de 16 litros que mantenía en un rincón o debajo del mostrador de la que iba rellenando un litro para el detal con la ayuda de un embudo  

La leña siempre la tenían apilada fuera del negocio y uno pasaba a escogerla que no estuviera verde y que no tuviera nudos para poder rajarla fácilmente con el hacha, una raja de leña costaba una locha

Para el kerosén igualmente se llevaba el envase (un litro) y con embudo se llenaba de la pipa con un pote, cada litro costaba una locha

Los granos como las caraotas negras blancas o rojas, el quinchoncho, el frijol, maíz y la sal se vendían por kilos y medios kilos

El café se vendía por papeletas o sobres  pequeños, las marcas eran Café Maya, Imperial y Madrid, también los días de mercado se compraba en el mercado el café en grano ya tostado y que lo molían allí mismo, o el café que traían de la sierra que se tostaba y molía en casa.

La panela o el  papelón también eran detallados por pedazos desde una locha hasta, medio, un cuarto, media o una panela, para picar el bodeguero utilizaba un serrucho y la melcocha y retazos que quedaban los utilizaban para las ñapas.

El pan se vendía por unidades  de a locha cada una y los dulces como la paledonia, el mancarrón, la conserva de coco, el gofio, los peppermint y otros costaban una locha y eran colocados en bandejas, azafates o frascos Bocones  de vidrio sobre el mostrador

Los caramelos eran cinco por locha y uno con un  centavo o un cobre como también le decíamos comprabamos 2 caramelos

Las bodegas a pesar de que la mayoría tenían un nombre muy pocas eran nombradas como tal, se conocían o eran nombradas por el nombre del dueño o la dueña de los que recuerdo:

Bodega y Bar de Yuguri, Bodega de la señora Juana (Bodega Quiragua),La Bodeguita de la señora Carlina Ordoñez, La bodega de los Zarraga, La Bodega de Juancho, La Bodega de Juan Colina, La Bodeguita de Agustinita Velarde, La Bodeguita de Ana Jacinta Capiello, La Bodega de Eustaquio y la bodega de Cesar el pelón entre otras.

Más tarde montaron negocios más grandes, más surtidos que incluían carnicería , pescadería y quincallas, como los fueron: El abasto de la calle El Sur y Abasto y carnicería de Monche Caldera

En casi todas las bodegas existían objetos o artículos que eran comunes como los letreros de:     

Hoy no fio, Mañana si- Aquí murió el fiar, El que fiaba murió, saludos les déjò, El que fía no está salió a cobrar y el famoso cartel enmarcado de Yo vendí a crédito  y  yo vendí al contado.

Un estampa común en cada una de estas bodegas era encontrar colgando del techo uno o varios matamoscas, colgando del mostrador hacia la parte de adentro un cuaderno con un lápiz amarrado para anotar el fiado porque a pesar de los carteles había personas de confianza y con preferencias que si podían pedir fiado, a lo largo del mostrador los frascos bocones de vidrio con caramelos y dulces de varios tipos, azafates o bandejas con paledonia, macarrones, gofios y peppermint, y una parte reservada al chivo salado y el pescado salado, en un rincón del local se encontraba la pipa con un envase y un embudo para autoservicio del kerosén, casi todas detallaron el hielo que se vendía por pedazos de a locha y un medio este hielo se mantenía envuelto en saco de coleto en un cajón de madera al que se le echaba aserrín para preservar el frío y donde también se enfriaban los refrescos, las marcas que más se vendían en la época era La Kola Extra, Refrescos Gròn, Bidù, Orange Crush Pepsi Cola y Coca Cola, años mas tarde apareció La Frescolita.(de cada una de estas marcas hay algo que contar que también forma parte de las vivencias y recuerdos en el barrio y barriadas de Coro en cuanto a: los distribuidores, concursos, promociones y campañas de lanzamiento que haré una reseña aparte para recordarlas).

martes, 9 de junio de 2020

Los Oficios en el Barrio: Las Lavanderas




Los Oficios en el Barrio: Las Lavanderas

Quiero dedicar este pequeño homenaje a las abnegadas madres y abuelas de épocas pasadas que  se desempeñaban en diferentes tareas además de los quehaceres propios del hogar, como cocinar, limpiar, lavar y planchar la ropa de cada uno de los miembros de la familia entre otros tantos quehaceres y oficios que a la vez hicieron de estos oficios un generador del sustento diario y el apoyo a la economía del hogar, asi como la crianza y educación de hijos y nietos.

En próximas entregas traeré al presente los recuerdos de algunas de las más populares en el desempeño de su oficio el barrio sin que esto signifique que era la única pero que en ellas queden representadas cada una de esas mujeres luchadoras y guerreras que a través del desempeño de su oficio se desvelaron por mantener un respetado hogar y forjar el futuro y bienestar de su familia


Las Lavanderas:
Fueron muchas las madres del barrio que se dedicaban a la actividad de lavado y planchado de ropa como medio de subsistir a pesar no contar con facilidades, como la electricidad, ni de disponer de una acometida de agua directa a la casa, el agua se cargaba en latas y tobos desde algunas de las plumas de agua ubicadas en diferentes sitios en el barrio, el lavado se realizaba en bateas de madera inicialmente y luego en bateas de concreto antes la imposibilidad de adquirir una lavadora de rodillos (Las Chaca-Chaca) y utilizando artilugios improvisados como huesos,piedras y cepillos como ayuda para despercudir la ropa(generalmente ropa gruesas o telas de Kaki, Lino o popelinas)que una vez despercudida enjuagada y almidonada se procedía al tendido en largas cuerdas a pleno sol para luego ser planchada.

A las camisas y otras prendas de color blanco al almidonar se le añadía azulillo disuelto para conservar y resaltar la blancura (no se usaba ni cloro ni lejía) para tal fin, la marca del azulillo si mal no recuerdo era: Azulillo el Pajarito y la de los detergentes o jabón en polvo que recuerdo: Lavasol, Ace y Fab.

El planchado se realizaba con planchas de hierros calentadas en anafre o en fogón alternándose, mientras una estaba en uso otra se calentaba, al retirarlas de la candela con una pequeña agarradera hecha de tela se le pasaba sobre una almohadilla que internamente contiene esperma para darle suavidad y fácil deslizamiento.

Posteriormente fue la plancha a gasolina la que sustituyó a las de hierro, pero resultaba un peligro si no se guardaban ciertas precauciones en el uso ya que había que colocar la gasolina en un pequeño tanque y con una pequeña bomba inyectarle aire, ya más adelante es la plancha eléctrica la que llega a facilitarles el trabajo a estas señoras

 Fueron muchas las señoras en los distintos barrios de Coro que se dedicaban a lavar y a planchar de forma comercial y por encargo, las que se especializaban en lavado de uniformes de enfermeras, batas de medicos y uniformes militares.

Una de estas señoras en el barrio muy respetada y apreciada entre los vecinos era la señora Ismaela, residenciada en una de las tres casas que existían en lo que hoy es la Av. El tenis y en el terreno o llano al frente donde se sitúa El Hospital Alfredo Van Grieken  solo había cardones, tunas, verdolagas, abrojos y cujizales, estos últimos eran utilizados por Ismaela para tender y secar la ropa que a diario se le veía lavar bajo una mata de cují en el solar de su casa.

Además de lavar por encargo a personas del barrio ella lavaba y planchaba los uniformes de los militares del Batallón Girardot del cuartel de Coro  por lo que por las tardes se le veía planchar utilizando un anafre elaborado con latas de manteca donde calentaba y alternaba las planchas de hierro.

Con esa ropa ya planchada y doblada, los días viernes a medio día formaba un fardo que se montaba en la cabeza y recorría la ruta vía las casitas hacia el cuartel a entregarla.

Los patiquines de la época lucían sus pantalones de Lino Blanco, o de Kaki y camisas bien almidonadas y planchadas resaltando el filo de las piernas de los pantalones planchados por Ismaela


Rafael Lara.
“Curazaito Mis Vivencias en el Barrio”

lunes, 8 de junio de 2020

Los Oficios de mamá


Los Oficios de mamá

Como la mayoría de los vecinos de los barrios de Coro mi mamá realizaba diferentes oficios y elaboraba productos que eran vendidos en el barrio y en algunas bodegas, de esa forma se ayudaba a sacar el sustento diario para levantarnos y sacar la familia adelante entre los productos que elabora se encontraban:

 Cotizas y o Chinelas de cocuiza
Para la fabricación utilizaba un telar de paletas en el que se tejía el corte con hilo o pabilo de diferentes colores para realizar el diseño deseado, para la suela se utilizaba la goma o tripa de los cauchos de carro a la que se le pegaba una plantilla de cartón y se armaban en una horma de madera, una vez pegada la plantilla, suela y corte  se le colocaba un borde tejido en cocuiza.

Cortes para Alpargatas.
El corte y la talonera se tejía en un triangulo de madera o de hierro con hilo negro de base y con la aguja propia para esta labor se iba tejiendo el diseño con diferentes colores de hilo de tejer o de alpargata como le decían, para la suela inicialmente se utilizaba la goma de los cauchos a los que se le quitaban los bordes metálicos y se cortaban las suelas de diferentes tamaños según el numero que iban del 1 al 3,estas alpargatas de goma eran las más baratas, también se elaboraban de suela que eran mucho más caras y de mejor acabado, estas se armaban en una horma pegando corte y talonera a la suela y pegando la capellada.

Para ese entonces eran muchas las personas que se dedicaban a la fabricación de las alpargatas y en el barrio Las Panelas funcionaban varias alpargaterías donde jóvenes y viejos se dedicaban a este oficio y recibían los cortes de las personas que tejían, que al completar la docena de pares de corte con sus  taloneras acudían o las enviaban a vender a dichas alpargaterías.

Coronas y Flores en papel Crepé  estas eran elaboradas en papel crepé en diferentes colores utilizando alambre y almidón, a las piezas del papel se le hacía unos dobleces y se cortaban en forma de pétalos, igualmente se hacía con una pieza de color verde que se cortaba dándole forma de hojas  moldeándola y dibujándole las venas con una tijera, luego  utilizando el almidón se forraba el alambre con papel verde y terminando en una de las puntas redondeada y abultada de color rojo y amarillo que sería el centro de la flor desde donde se procedía a colocar y pegar los pétalos hasta obtener la forma, color y tamaño  deseado de la flor  ya que hacían de diferentes colores y tamaños  para luego proceder a hacer los ramos o coronas que posteriormente era adquiridas por personas que visitaban la tumba de algún familiar, o cuando fallecía algún vecino del barrio que acudían a encargarlas

Los ramos era común verlos de adornos en las casa en una mesa de la sala, una rinconera, o sobre el radio, o una repisa.

Una técnica que aprendió mi mamá y que la aplicaba para diferenciar su trabajo y obtener más utilidad ya que se vendían más cara era la siguiente: después de elaborada la flor la introducía en un recipiente con esperma de vela derretida y le rociaba escarcha, una vez que la esperma se endurecía la flor quedaba dura y escarchada por lo que era más llamativa y duradera.

Los Peppermint Conservas y gofios
El peppermint era un dulce muy colorido que preparaba mi mamá, se elaboraba con azúcar, agua, esencia de menta y color vegetal, endureciéndolos en unos moldes elaborados con las farquillas o bordes que traían los potes de leche donde encajaba la tapa y a los que se les daba forma de corazón, cuadrados o triángulos y se vendían en las bodegas exhibidos en frascos bocones de vidrio sobre el mostrador.
También elaboraba conserva de coco, de maní, de batata y los gofio elaborados con maíz amarillo tostado molido y papelón, torrejas, torticas, sangre y frito de chivo, Selse y chanfaina.

  ¡Feliz Navidad! Gracias a una reciente conversación que sostuve vía telefónica con un amigo coterráneo tocamos el tema de Coro, sus cost...